Finalmente lo han anunciado: ninguna película italiana participará de la Muestra de Cine de Venecia, de la Fiesta de Cine de Roma ni del Festival de Turín. Los mayores productores y distribuidores italianos tomaron esta medida como forma de protesta contra la decisión de Berlusconi de cancelar la llamada ‘Ley salva cine’.
Dedicada, como ya informábamos la semana pasada, a incentivar económicamente la producción cinematográfica independiente y/o de autor, la ley que la derecha italiana decidió anular permitía a su país asegurarse ciertas producciones de calidad, más difíciles cuando lo primero en lo que hay que pensar es en la taquilla.
Entre otras cosas, la ley en cuestión liberaba a los productores de pagar ciertos impuestos a la hora de invertir en el cine, y más aún a la hora re-invertir las ganancias hechas con producciones previas.
Incentivada por el gobierno de centroizquierda de Romano Prodi, la ley fue apoyada por todos los sectores, y hoy en día la protesta se extiende no sólo a la izquierda y al centro, sino también al mismo oficialismo. Es por esto que se preve la posibilidad, muy fuerte, de que se de inmediatamente marcha atrás con la anulación de la norma.