La Soledad, filme independiente y con poco éxito de taquilla dirigido por Jaime Rosales, se alzó con el Goya a la mejor película y a la mejor dirección. El orfanato y ‘Las trece rosas, por su parte, se repartieron la mayoría de los premios menores.
Con los premios a la mejor película y mejor dirección, La soledad fue la gran ganadora de la noche, mientras que Las trece rosas, habiendo obtenido cuatro premios menores de las catorce nominaciones a las que optaba, se convirtió en la gran derrotada. El orfanato, que obtuvo siete galardones, aunque ninguno de los principales, representó el justo medio de la noche.
El galardón a la mejor actriz principal fue para Maribel Verdú –en su quinta candidatura a este premio- por su papel en Siete mesas de billar francés, que también tuvo a la mejor actriz de reparto: Amparó Baró, ausente en la ceremonia. El mejor actor protagonista fue Alberto San Juan por su trabajo en Bajo las estrellas, y el mejor actor secundario fue uno de los cuatro premios que obtuvo Las trece rosas y que se quedó José Manuel Cervino. Las revelaciones fueron José Luis Torrijos por La soledad, y Manuela Velasco por REC.
El orfanato demostró ser un lujo técnico quedándose con los premios a la mejor dirección artística, mejor maquillaje y peluquería, efectos especiales y mejor sonido. Sin embargo, la ópera prima de Bayona no se quedó con tan poco, ya que se llevó los premios a las mejores dirección de producción, guión original y dirección novel.
Las trece rosas se llevó, además del premio obtenido por Cervino, los Goya por diseño de vestuario, música original y fotografía.
La ceremonia contó con un homenaje a Alfredo Landa, a quien José Corbacho dedicó un sketch y al que se le otorgó un Goya de Honor que recibió emocionado, dedicándole un discurso entrecortado que finalizó con un "adiós y para siempre", ya que el actor se retira definitivamente del cine, después de 50 años de carrera.