Woody Allen no se quedará en España para realizar las dos películas que le quedan pendiente con la productora catalana Mediapro, a causa de las "presiones mezquinas" que rodearon el último rodaje del director neoyorquino en Barcelona, según explicó Jaume Roures, presidente de la productora.
Roures anunció que uno de los filmes se rodará en San Francisco y lamentó las críticas recibidas por supuestas y ficticias ayudas preferenciales recibidas para la producción de Vicky Cristina Barcelona.
Según fuentes oficiales, la cinta de Allen, con un presupuesto de unos veinte millones de euros, ha recibido ayudas públicas del Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Barcelona y los departamentos de la Generalitat de Innovación, Universidades y Empresa y Cultura.
La película que el director estadounidense ha estado rodando este verano podría ser estrenada en septiembre del año siguiente, según informó el propio Roures.