Mil años de oración, de Wayne Wang se llevó la Concha de Oro, el máximo galardón de San Sebastián. La concesión significa, además, la reconciliación del cineasta de Hong Kong con Paul Auster, presidente del jurado, con quien compartió Smoke y con quien no se hablaba desde hacía siete años, tras una disputa.
El premio para el Mejor Actor fue para el protagonista del film ganador, Henry O, mientras que Blanca Portillo se llevó el premio a la Mejor Actriz por su brillante papel en Siete mesas de billar francés, venciendo, entre otras, a la adorable Maribel Verdú.
La Concha de Plata al Mejor Director fue para Nick Broomfield por La batalla de Hadiza. El quinto filme de Gracia Querejeta, por su parte, compartió el premio a Mejor Guión con John Sayles, autor de Honeydripper, una bella y triste historia a ritmo de blues.
El Gran Premio del Jurado fue Buda explotó de vergüenza, ópera prima de la cineasta iraní Hanna Makhmalbaf.