La blonda de 49 años, tras su desaparición del cine después de White Oleander, en 2002, confiesa que hicieron falta un reto de esta magnitud y un John Travolta vestido de mujer para su regreso a la gran pantalla.
Pfeiffer, quien llegara al clímax de su carrera por los papeles desempeñados en Scarface, Relaciones peligrosas y La edad de la inocencia, entre otros, afirma que no fue planeada su ausencia, pero que le hizo bien un descanso.
Tras White Oleander, en 2002, esta madre de dos niños -Claudia y John-, casada desde hace 13 años con el guionista y productor de televisión David E. Kelly, desapareció de la pantalla sin decir adiós.
Las razones para volver con Hairspray fueron varias. Primero, le encantó el guión, adaptación a la pantalla del éxitoso musical de Broadway que, a su vez, está basado en el filme que rodó John Waters en 1988, con el mismo título.
"Y no sabía lo que iba a hacer con Velma", añade sobre su personaje, una ex reina de la belleza, racista y manipuladora.
Otra razón fue la participación de John Travolta, que fue el primero en firmar para llevar a la pantalla el papel antes interpretado por el transexual Divine en la película de Waters y por el homosexual militante Harvey Fierstein en Broadway, como la madre frustrada y subida de peso que no se atreve a salir de casa.
En medio del humor y de la música, Hairspray critica las convenciones raciales, culturales y de belleza que existen en cualquier sociedad, con una historia sobre las diferencias de clase y de raza en el Baltimore de los 60.