En las presentaciones de la película que ha realizado esta semana en Madrid y Barcelona, Terry Gilliam, es consciente de que no se trata de una película comercial ni adaptada a los productos globalizados a los que se tiene acostumbrado al público por lo tanto advertía, antes de las proyecciones en las que estaba presente, que probablemente a la mayoría de la sala no le gustaría. El director de
Doce monos ha optado por llevar a la gran pantalla una novela de Mitch Cullin (
Tideland) que le fascinó y cuya protagonista le atrapó. “Cuando leí el libro me gustó la manera de ver las cosas que tiene la pequeña Jeliza-Rose. Te lleva a lugares que ni yo mismo hubiera imaginado”, afirmó Gilliam. La historia narra un par o tres de días en la vida de Jeliza-Rose, la hija de dos yonquis que para sobrevivir en un mundo caótico para una niña se escapa de la realidad. La niña de nueve años vive en una realidad inventada, un mundo paralelo en el que sus mejores amigas son cabezas de muñecas y su novio, un enfermo mental al que se le práctico una lobotomía. Según el propio director, Gilliam, el film es una mezcla entre
Alicia en el país de las maravillas y
Psicosis.
El cineasta retó ayer al público de Barcelona --donde el filme se estrena este viernes—a que vieran la película aquellas personas a las que les gusta pensar ya que no es una película para estúpidos. Tideland es "alimento para el cerebro", dijo tras realizar otra declaración de intenciones: "Lo que más intriga de las películas que hago es mi suposición de que hay gente inteligente en el planeta".
Halagos a sus actores
Al hablar del reparto de Tideland, Gilliam se deshace en halagos sobretodo hacia Jodelle Ferland. “Jodelle nos sorprendió a todos por su juventud y su profesionalidad. Ella lleva todo el peso de la película a la perfección”- Recalcó Gilliam.
Gilliam siente una especie de fascinación por los niños, que son, en su opinión, mucho más fuertes de lo que parecen y que estan diseñados para sobrevivir. "Los medios de comunicación --criticó-- siempre dan la imagen de que los niños son víctimas, pero no es así".
Además de la joven Jodelle, el cineasta también tuvo elogios para Jeff Bridges, que interpreta al paternal progenitor de Jeliza- Rose. Como apunte anecdótico, William explicó que el actor tuvo que aprender a contener la respiración durante minutos y a no mover ni un milímetro los ojos durante las escenas en las que hacía de muerto ya que Gilliam y el mismo Bridges no querían reemplazarlo por un muñeco.
Marta Trapé
Colaboradora de cine.com