No es lo mismo los tres mosqueteros, que veinte años después
Por: Iván Terán
“Que lastima”. Ese fue mi primer pensamiento cuando
salí de la sala y vi el afiche que promocionaba la película en
cuestión. Y es que el filme resulta ser algo mejor y distinto a lo que
se promociona, atrayendo a un público que buscaba encontrarse con un
producto muy sencillo y con comedia hueca para encontrarse con una cinta muy
bien balanceada que retrata las dudas de la gente en sus treintas, sus sueños
incumplidos y su presente realidad. La temática se convierte así
en interesante y apartada de sus contemporáneas. Sin glorificarla, lo
mejor del año en cuanto a cine mexicano se refiere.
Por ello, sería conveniente agradecer el hecho de que
si usted lectora, lector querido, se va enterado de su existencia a través
de estas líneas, debido a que el espectador más agraciado será
aquel que no esperaba nada de la cinta, aquel que no le llamó la atención
a primera vista. Ópera prima de Issa López, guionista de Ladies
Night, primer filme producido por Warner Bros. Pictures México, relata
la historia de Marina, Adán, Mimí e Ignacio, quienes fueron amigos
en la preparatoria y su reencuentro doce años después en una reunión
de ex-alumnos, sólo para darse cuenta que los treinta están a
la vuelta de la esquina y las dudas como el gran amor de mi vida, ¿quién
soy yo?, ¿es esto lo que deseaba? no se dispersan.
Issa López, originaría del Distrito Federal cumple
con su propósito de dirigir una historia propia, además de elaborarle
el guión de Niñas Mal para Fernando Sariñana. “Esperé
el momento en que llegara esa idea que me hiciera decir “esa es la película
que yo quiero dirigir”, comenta la directora. La inspiración llega
con cierta experiencia y así fue con López, cuando un día
se dio cuenta que planeaba para el futuro, cuando el futuro era el ahora y los
30 años habían llegado. De esta manera, decidió que su
historia iba a contarse a través de cuatro personajes principales; escribió
a grandes rasgos a sus protagonistas, realizó la selección de
reparto y en base a ellos y sus aportaciones, elaboró su guión.
Incluso Issa López afirma que algunas partes se fueron improvisando durante
la filmación.
Así, el filme presenta un matiz de mayor importancia
dramática y su derivada, el aspecto romántico sin dejar aún
lado sus rasgos de comedia prometidos. No es algo terrible despertarse una mañana
y darse cuenta que las metas o sueños que uno se trazó en el liceo
apenas se cumplieron o ninguno se logró, transmite la película.
La cualidad esta en aprender de los errores, el caer y levantarse como la marea,
para así volver con mayor fuerza y descubrir senderos que no hubiéramos
aventurado de otra manera.
Por ello en momentos uno quisiera despojarle de su elemento
de comedia a la trama en cuestión y que aborde de una manera más
seria y decisiva los temas que retrata. Y no es que su comicidad sea mala, pues
tiene sus momentos. De hecho hay pocas cuestiones qué reprocharle a la
cinta: su fotografía, música, producción hacen su buen
trabajo y los actores logran proyectar vivamente a su personajes. Sin embargo,
esos momentos decisivos que la película evade y decide dar paso al gag,
o al chiste simplón es lo que la separan de una muy buena película
de una memorable.
Sin lograr llegar a su máximo potencial, Issa López
debuta con un buen filme y pasa la prueba. El filme tendrá mayor eco
entre el público que ya llegó a esa edad o el que se encuentra
cerca. Warner Bros. Pictures. Apostó y le resultó, con lo que
esperemos que ellos y otras compañías sigan depositando su confianza
en propuestas nacionales, que nos muestran que en México hay más
géneros que el cine de secuestros y robos.
Comentarios: itv@cine.com